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HOTELERIA | COLECCION MEMORABLES | 24/08/2004

La experiencia Barbie Room del Hilton por dentro

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Hilton y Mattel posibilitaron a este medio realizar la experiencia de pasar un día con una pequeña, exigente y Barbie adicta, cronista, en la famosa y exclusiva Barbie Room de Buenos Aires. El resultado supera las expectativas que pudieron haber imaginado los propios ideólogos del proyecto.

Es maravilloso percibir la excitación que siente una niña de tan solo cuatro años, al vivir la sensación de introducirse con tremendo realismo, en el mundo de ilusión creado por el producto Barbie.

Esta situación pudimos comprobarla, gracias a una invitación que nos hiciera el Hilton y Mattel para pasar un día en la ya mítica habitación, que se experimentó por vez primera en la propiedad que la cadena administra en Puerto Madero.

Ante la invitación pensamos cual sería la mejor manera de realizar la evaluación y optamos por llevar a una pequeña colaboradora, muy fanática de Barbie. Tuvimos el inmenso placer de contar entonces, con la colaboración de nuestra cronista especialista Sofía Gaitán (4años).

Es fácil entender, los motivos tenidos en cuenta por el hotel, para prolongar la experiencia Barbie durante un mes más. El objetivo es ampliamente cumplido, y las pequeñas huéspedes se trasladan a un majestuoso juego en una casa de muñecas, sumamente realista que les posibilita elegir entre múltiples juegos Barbie, vestirse con múltiples "modelos" Barbie, dormir en cálidas sábanas Barbie, y cepillarse los dientes con la magnifica pasta dental Barbie.

 

Lo difícil es abandonar el hotel sin comprarse todo lo que la "cronista" pudo usar, lo que nos obliga a alertar a los desprevenidos padres, que deberán disponer de una holgada disponibilidad de dinero en la tarjeta para comprar los "souvenirs" o poner muy duro el corazón y decir NO con cara muy seria.

En definitiva, se trata de una sorprendente idea que no sabemos si con otra línea de juguetes se podría concretar. El fenómeno Barbie tiene un alcance mucho más profundo que el imaginado, y el hotel lo ha sabido aprovechar.

Quizás, la experiencia sea distinta con diferentes edades.  Pudimos apreciar que los juegos disponibles son para una edad un poco superior a los cuatro años, aunque el tema de los vestidos (disfraces) es justo para esa edad.