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DESTINOS NACIONALES | 03/04/2013

La Rioja extiende Semana Santa con propuestas de turismo aventura

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Una importante afluencia turística se registra en la provincia desde el comienzo de la Semana Santa. Visitantes provenientes de todo el país llegaron con la intención de conocer no sólo el legado religioso riojano sino también lugares emblemáticos como el Parque Nacional Talampaya.

Para quienes decidieron acoplar sus vacaciones a los feriados, la provincia seduce con una novedosa propuesta en las Sierras del Famatina, en Chilecito: una travesía 4x4 denominada "Tras las Huellas del Oro", el 14 y 15 de abril.

Desde las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, San Juan y Córdoba, llegaron turistas a La Rioja con los feriados de Semana Santa. Según los datos de la Secretaría de Turismo de la provincia, la capacidad hotelera está colmada, tanto en la Ciudad Capital como en los principales corredores y circuitos turísticos.

Turismo de fe y más

Sólo el Viernes Santo, unas 25 mil personas, entre turistas de otros distritos como peregrinos locales, visitaron "El Señor de la Peña", un enorme peñasco extraviado en medio de la nada, que para los creyentes representa el rostro de Cristo. Llegaron más de 430 automóviles, 520 motocicletas y 320 combis de pasajeros, sumándose a un importante número de ciclistas y jinetes a caballo o en mula, para visitar este lugar de culto pascual que queda a 115 km de la ciudad de La Rioja, hacia el norte, en la inmensidad del llamado Barrial de Arauco, donde el  imponente y desolado paisaje crea una singular simbiosis entre la naturaleza y la riqueza cultural del pueblo riojano.

La celebración del Señor de la Peña es una fiesta que amalgama a la perfección la liturgia católica con costumbres primitivas. El origen de esta fiesta se remonta a más de dos siglos, y aún hay ancianos que relatan cómo sus abuelos ya habían heredado la costumbre de sus propios ancestros. Es probable que los indígenas adoraran a esta piedra como a un ídolo o un dios. Luego, fueron los conquistadores quienes, en el afán de conseguir su sumisión, les hayan hecho aceptar que se trataba de la figura universal de Cristo.

Lo cierto es que ya en el siglo pasado se hablaba de La Peña del Barrial. Este culto prehispánico que comenzó desde la época indígena sin interrupción, y que carecía de nombre, poco a poco se convirtió el actual culto al Señor de la Peña. Desde entonces, fue tomando elementos de la religión católica, y fue así como este ídolo de piedra o dios pagano se convirtió en la imagen y semejanza de Cristo, rindiéndosele tributo durante las festividades de Semana Santa, y en especial el Viernes Santo.

Sin embargo, el Parque Nacional Talampaya fue el centro del mayor número de concurrentes desde la apertura al cierre de cada jornada que inicia Parques Nacionales a las 08:30 hasta las 18:00 inclusive, y que se extendió a un campamento y trekking nocturno por la historia de este gigante de 250 millones de años.

El "Gran Cañón", "Ciudad Perdida" y "Circuito Arco Iris" son los nombres de los paisajes que forman parte de un territorio de  215 hectáreas separadas solamente por la línea imaginaria que marcan los mapas turísticos. Recorrer esta árida geografía es en sí misma una aventura. Transitarla en su totalidad demanda tres días. Todas las excursiones se realizan con guías y acompañados por guarda-parques.

Tras las huellas del oro

Para combinar con las habituales actividades de Semana Santa, muchos turistas eligieron viajar por la Cuesta de Miranda, un serpenteante camino de 12 km de extensión sobre la mítica Ruta Nacional 40, con deslumbrantes colores, que permite recorrer las cabeceras departamentales del oeste provincial hasta llegar a Chilecito.

Para sumar a los tradicionales paseos en bodegas y viñedos, en los museos Samay Huasi, Nocenta Pisetta y Molino San Francisco, en las ocho Capillas e Iglesias reconocidas como Monumentos Históricos Nacionales, Chilecito se impone como atractiva opción para los que se animan a más y ofrece una actividad vertiginosa en un gran escenario natural: la Sierra de Famatina, que domina el paisaje desde el oeste con sus 6.250 metros de altura y le dio esplendor a la ciudad con sus reservas de oro.

Los días 14 y 15 de abril se realizará la Travesía 4 x 4 denominada "Tras las Huellas del Oro", que partirá desde Chilecito y trepará paulatinamente hasta casi 4000 metros de altura, transitando por estrechas huellas mineras, cruzando riachos y poniendo a prueba a la perfecta máquina humana y la mecánica automotor preparada para la ocasión.

Además de lo emocionante de la prueba, la actividad turística será una experiencia inolvidable que permitirá conocer los maravillosos paisajes montañosos. En algunos tramos, aparecen profundos cañadones, desfiladeros y quebradas multicolores que impactan la vista, con el marco emblemático de los socavones mineros y el Cable carril de "La Mejicana", la mina de oro enclavada en el cerro Famatina.

El Cable carril, inaugurado en 1904, conservado hasta el presente, era el medio para bajar el oro desde la mina a lo largo de unos 35 kilómetros, en los que ascendía 3510 metros y tenía 262 torres, hasta conectar con las vías del ferrocarril que llevaba el material a Buenos Aires.

Esta obra –una de las más largas del mundo-, que fue construida por iniciativa de Joaquín V. González, fue utilizada hasta 1930 para transportar unas 400 toneladas diarias de minerales. La mina de oro se siguió explotando -con algunos vaivenes y cambios de concesión- hasta 1950 y, luego de treinta años de abandono, fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1982.

A lo largo de nueve estaciones enclavadas en lo alto de la montaña, que van desde la ciudad de Chilecito a 1075 metros sobre el nivel del mar (msnm) hasta la Estación 9 La Mejicana a 4603 msnm, permite disfrutar de una privilegiada vista de los cerros precordilleranos.